Saltar al contenido
Guia de peces

¿Cómo regeneran las células cardiacas del pez cebra tu corazón?

El pez cebra como otro animales tienen una gran capacidad regenerativa, pudiendo recuperarse tras un deterioro cardiaco. Las células que componen el músculo cardiaco se dividen para reconstruir el tejido dañado. Se desconoce en gran medida si todas las células contribuyen de la misma manera a la reconstrucción del músculo cardiaco

Según dos estudios que se han publicado en la revista Nature, las células del musculo cardiaco contribuyen a regenerar el corazón afectado del pez cebra, estos datos nuevos proporcionan nuevas pistas sobre como clonar la habilidad de estos animales y conseguir que los corazones de las personas que están heridos puedan regenerarse

El primero de los trabajos, dirigido por Kenneth D. Poss, investigador de la Universidad de Duke (EE UU), informa que la mayor parte de la regeneración es llevada a cabo por un tipo particular de cardiomiocitos. Las células, que expresan el gen cardiogénesis gata4, entran en la zona dañada donde proliferan y ayudan a reconstruir el músculo cardíaco.Por su parte, Juan Carlos Izpisúa Belmonte, investigador del Instituto Salk de Estudios Biológicos en California (EE UU) y el Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB) y líder del segundo estudio publicado en Nature, está de acuerdo en que estas células se desdiferencian y proliferan con el fin de reparar y regenerar el músculo cardíaco.

Aunque se muestra optimista respecto a los resultados, el científico español también cree que los investigadores deberían tomarse estos resultados como una advertencia para no pasar por alto la contribución a la regeneración que podrían hacer las células maduras.Para determinar qué células repararon en realidad el músculo cardíaco extirpado de los peces cebra, el equipo de Izpisúa Belmonte utilizó técnicas de ingeniería genética para convertir a los cardiomiocitos en “transgénicos”, insertándoles un gen trazador o identificador, que les otorgaba una fosforescencia verdosa al microscopio.

Después, cortaron un 20% de cada ventrículo de los peces y esperaron un par de semanas a que los corazones se regenerasen: si el músculo cardíaco no brillaba, significaría que las células responsables de la reparación del tejido muscular dañado no eran los cardiomiocitos sino otras, como las células madre cardíacas.

Pero se toparon con un increíble hallazgo. Los cardiomiocitos ya desarrollados que quedaban tras la herida retornaron a un estado más joven, comenzaron a separarse para reemplazar las células perdidas y volvieron a crecer por repetición, convirtiéndose en tejido muscular cardíaco nuevo. Los corazones humanos no pueden entablar por sí solos estas alteraciones regenerativas. Cuando resulta dañado por un golpe al corazón, el tejido muscular cardíaco se sustituye por tejido cicatricial, ineficaz de contraerse. Sin embargo, antes de llegar a la insuficiencia cardíaca, las células musculares cardíacas deterioradas de los mamíferos entran en un estado de autopreservación conocido como “hibernación”, en el que dejan de contraerse y se esfuerzan por sobrevivir.

“Nuestra hipótesis es que los cardiomiocitos en hibernación de los mamíferos podrían ser células que están intentando reproducirse”, añade Chris Jopling, autora principal del estudio y estudiante de postdoctorado con Izpisúa Belmonte en el CMRB, que considera que la “hibernación” del corazón humano es significativa. “Tal vez lo único que necesiten sea un pequeño empujón en la buena dirección”.